Marcela La Marcela del pasado no hubiese dudado en atacar a Helena. Quizá convencer al abuelo o a mi padre de que movieran sus influencias para cerrarle aquel barato consultorio psicológico o dejarla en la calle. Sin embargo, esta vez, la opción no me parecía interesante. Esa chica podía cogerse a Ethan si quería, porque a mi me había ofendido el simple y sencillo hecho de que estuviese con ella, además de permitir que insultara a mi familia. –¿Te encuentras mejor? –me preguntó Alexander mientras Pietro, su chofer, estacionaba el vehículo en el que íbamos– –Estoy bien, admití. Estamos en ¿Tu casa? –reconociendo el lugar– ¿Por qué estamos aquí? –Creo que en estos momentos necesitas ver a Luciana ¿Verdad? –Claro que lo necesitaba– podrás verla a ella y a Jordan, tan solo no vuelvas a

