Marcela –Te ves preciosa. Escuché a Alexander elogiar a Jordan, mientras se encargaba de meter la nariz en su larga melena tan castaña como la mía. Evité mirar aquella complicidad para no incomodarlos o formar un mal tercio. Así que giré la vista hasta los abuelos Nicolás y Francisca, quienes a tras casi cinco años de su reencuentro, lograron solucionar sus temas del pasado y mandar al demonio los tabúes de la edad. La abuela sonreía risueña frente al pastel de compromiso que le había hecho Chiara, no pude evitar pensar que ellos también hallaron la forma de alcanzar la felicidad y el amor el uno en el otro. ¿Acaso yo jamás tendría un final así? ¿Estaba mal desearlo? Una brisa de pensamientos efímera dibujó el rostro de Ethan en mi mente. Me encargué de borrar aquella imagen tan rá

