Daniel.- No puedo creer lo perra que ha sido mi suerte, cuando decido alejarme de todo, de su recuerdo que me consume a diario ella aparece hecha una hermosura que removió cada fibra de mi ser y verla en brazos de ese imbécil, ella siguió su camino y encontró a otro hombre mientras que yo vivía en un infierno todos estos años. — ¿Quién es esa mujer para ti Daniel? –Me bebí el trago de whisky de un solo sorbo. — ¿Cómo entraste Vanessa? –Pregunto sin darle la cara. — Tengo la llave, suelo quedarme aquí cuando vengo a Vancouver — Claro –Sonreí de medio lado con ironía. –Ella no es nadie, solo alguien del pasado con quien trabajé nada más y si no te molesta me gustaría quedarme solo –No me obedeció sentí sus manos recorrer mi pecho y sus labios lamiendo el lóbulo de mi oreja, tal vez

