Días después mi madre fue a mi casa tenía una actitud algo desafiante y autoritaria como siempre. —¿Cómo estás Olga? —Bien mamá. —Me alegro, quiero ser muy directa. —Te escucho. —Antes de responder algo déjame hablar y cuando termine será tu turno, vine a ayudarte. Con el nacimiento de esa bebé tienes más responsabilidades y obligaciones así que pensé en lo que será lo mejor para ustedes, me llevaré a Fátima a vivir conmigo así podrás cuidar de los demás sin ningún problema. —¿Que dices mamá? —Lo que escuchas, quiero llevarme a Fátima, es por su bien si lo piensas conmigo estará mucho mejor. No esperaba que mi mamá realmente quisiera llevarse a mi hija, pero estaba equivocada si pensaba que se la entregaría. —¡No mamá! Fátima es mi hija y tiene que estar conmigo. Estaba comenzand

