Con tan sólo unos días de haber nacido llevé a Elia al hospital para una revisión no quería pasar otro susto como sucedió con Marian. Mi hermana Celia me acompañó al hospital, llamé a la niñera para que se quedara con mis hijos mientras volvíamos. —Olga ¿y ahora que harás? —¿Sobre que Celia? —Los niños, escuché a mi mamá decir que te pediría a Fátima, dice que si ella se va a vivir con nosotros será más fácil para ti cuidar de los demás —¿Qué? ¿Cómo puede pensar siquiera eso? —Te lo quise decir para que estuvieras enterada y tomes algunas precauciones. —¡No, nunca dejaría a mi hija! Está equivocada si cree que le daré a Fátima. Seguimos caminando y un par de minutos después llegamos al hospital, en mi cabeza daba vueltas lo mencionado por Celia ¿mi mamá sería capaz de llevársela?

