Nuestra vida continuó pero en mí había un hueco, en mi corazón me faltaba esa pequeña de cabello rizado que tuve siendo joven, sonreía cada que recordaba anécdotas con ella y me decía a mi misma que ese era el ciclo de la vida, los hijos crecen y se van a vivir su propia vida y formar su propia familia. A tres meses de la boda de mi hija Fátima nos dió la noticia que estaba embarazada, un cúmulo de emociones se apoderó de mí estaba feliz porque sería abuela pero a la vez sentía que mi hija ya no seguiría con su sueño de estudiar una carrera universitaria. Durante los meses de embarazo de Fátima todo estaba muy tranquilo ella venía a casa dos veces por semana pues Fidel no quería que estuviera sola en casa mucho tiempo, su vida de casados era muy buena o al menos yo nunca me dí cuenta d

