Mi felicidad la veía completa en ese momento, tenía el amor de un buen hombre que estaba a mi lado y apoyo incondicional por su parte. Tras permanecer dos días en el hospital por fin regresé a casa, mis hijos estaban completamente felices por conocer a su pequeña hermana. En ese momento no tenía idea que un par de desgracias empañaron la alegría que sentía. —¿Mami como se llamará? —Marian. —¡Me gusta ese nombre! Con tan sólo cinco días de vida mi pequeña Marian podía notarse extraña sus ojos se veían vidriosos y no comía casi nada, dormía poco y lloraba mucho ese día comenzó con fiebre y algunos ligeros movimiento involuntarios. Llamé de inmediato a una ambulancia estaba demasiado asustada, esperaba a que llegara y llamé a Federico para informarlo. —¡Hola amor! —¡La niña

