Oriel Había pasado un maldito mes y nada de Oriana, estaba comenzando a desesperarme, no lograba estar en paz, a menos que estuviera con mi amada esposa, Alessa tenía ese poder, unos días después del impacto despertó algo asustada, lloraba al pensar en que el bebé había muerto en esa caída, pero no había sido así, al parecer, esa pequeña criatura, mi pequeñín estaba luchando por su vida, y se aferraba fuerte a su madre, lo que sí nos dijo el doctor es que su embarazo era de alto riesgo tenía que estar los próximos 7 meses en reposo y con muchos cuidados, y obvio yo no iba a dejar de cuidar a mi esposa. Siento que la puerta de mi despacho se abre lentamente, por lo que me giro para ver quién ha entrado, ya que contempla la ciudad, pensando en que en algún lugar de esos se encuentra mi herm

