Karla estaba en su última revisión, estaba muy ansiosa por volver a Los Ángeles, extrañaba mucho a Mackenzie. —¿Cómo ves hasta el momento? —pregunto el doctor a Karla que se veía ansiosa por saber la respuesta de su operación. —Estoy distinguiendo mejor que ayer, doctor —sonrió satisfecha con su nueva respuesta. —¿Logras ver esto? —Le mostró un lapicero. —Sí, es un lapicero de tinta negra. —Su ánimo había cambiado con cada día que pasaba de su rehabilitación. —Su vista seguirá mejorando cada día, no olvide aplicarse sus gotas, esto será por seis meses y tres meses de no hacer fuerza. Si surgen molestias le recomendaré un colega en Los Ángeles. —Lo haré, gracias. —En ese caso no me queda más que despedir a mi paciente que molestaba a sus vecinos. —Debemos tomar un vuelo en unas ho

