(Un poco más de una semana después) La magia de estar en el medio del océano con las vistas más increíbles de todas, el placer de tenerla a ella cada noche para mi en aquella cama o en el jacuzzi que convirtió en testigo de momentos excitantes, y la felicidad de disfrutar de nuestros hijos sin miedo a nada; se ha terminado, nos toco volver a la normalidad… Las cosas son un poco diferentes ahora, ya no estamos amenazados, ni tenemos más enemigos, al menos no de esos que habían quedado del pasado, y por ende podemos comenzar una nueva vida. Si bien la casa o mejor dicho fortaleza que nos ha dejado Salvatore sería el sitio más seguro para vivir, Valentina y yo hemos decidido algo diferente. Durante el tiempo que estuvimos fuera, hemos pedido que renovaran toda la casa donde habíamos vivido

