Me tiemblan las manos con tan solo abrir la puerta de la habitación donde ella está internada, me pesan los ojos de tanto llorar, mis piernas se sienten débiles a causa de la adrenalina y cansancio, y mi corazón aún mucho más, todo esto parece una pesadilla… Respiro profundo intentando tranquilizarme tan solo un poco y termino de entrar a la habitación. Es verla sobre esa cama conectada a varias máquinas que controlan su pulso, su corazón y su respiración lo que me hace tener un golpe con la realidad de manera inmediata. Pude haberla perdido, no es que verla así me consuele, pero de alguna manera me genera una pequeña luz de esperanza en medio de todo este desastre. —Mi vida— digo en un susurro mientras me voy acercando a la cama. Ella me mira con la poca fuerza que tiene a causa del efe

