Todo fue sincronizado, Anna corrió hacia la cocina, el futuro padre fue en busca de su esposa, nos siguió en dirección a la habitación, despejé la cama, acostaron a la mujer, escuché al doctor decir que ya había roto aguas. Fui yo quien recibió a la nueva criatura, solo seguí las instrucciones del médico. Me concentré en la labor, ¡era increíble!, la vida era bellísima y mágica. Era glorioso ver la creación del Creador en plena acción. Ver nacer a un ser humano me llenó por completo. Cuando recibí a esa frágil criatura ensangrentada juré hacer lo imposible por convertirme en doctora. Los gritos de la paciente cesaron con el llanto del nuevo ser. —Un saludable varón, cabellos negros y… era tan pequeño—. Se escuchó el llanto, las sonrisas de los presentes dándome las gracias. Ese fue el me

