Descansaba en sus brazos, mientras él me acariciaba el cabello. No podía darme el lujo de pensar en sus caricias porque los colmillos volvían a salir, debo trabajar en controlar esa parte. —¿En qué piensas? —Si pienso los colmillos vuelven a salir —soltó una hermosa carcajada—. No te rías, ahora tengo que trabajar en eso, te imaginas si estoy en algún supermercado y me acuerdo de tu cuerpo ¿cómo esconderé los colmillos? —besó mi frente. —No tengo problema en ser el esclavo s****l de una vampira principiante. —Le tiré la almohada, fue como si jamás nos hubiéramos separado. —Viviste mucho tiempo con mi hermano. Como es posible… —Siempre pasaba algo, el mismo destino impedía nuestra unión. —Le dijiste a Grace en una ocasión que con él perdías la conciencia. —Lo miré, ¿estaba celoso? —

