Los días pasaron, para mí era como mantenerme en una cárcel privada. En la clase media no nos dejan estar mucho en cubierta si están los de la alta sociedad. Era mejor no asomarme. En las madrugadas salgo, sentir la brisa en el rostro, el aroma salino reconfortaba mi cuerpo. He aprovechado el tiempo para leer a conciencia los libros de la abuela e insisto, como tema de imaginación alabo la buena imaginación, pero sigo sin creer en ellos. Yo no puedo concebir tal existencia como los tales vampiros; seres alimentados solo de sangre, el cuerpo necesita nutrientes, vitaminas, y un sin número de sustancias para el óptimo funcionamiento del cuerpo humano. —Esto era una vil fantasía—. Ahora si ven el sol se mueren quemados, como si la piel pudiera mantener una sustancia química todo el tiempo,

