La habitación era pequeña, eso no importó, quería dormir, al hacerlo quedé profunda hasta el día siguiente. Me levanté muy temprano, había descansado como hacía mucho tiempo no lo hacía. La cama, aunque pequeña fue reconfortante. Encendí la vela, calcé mis pies. Necesitaba organizar esta residencia. Vi luz por debajo de la puerta del cuarto donde durmió el señor Crudt. Traté de no hacer ruido. El pasillo era de unos diez metros de largo, conté cuatro habitaciones del lado derecho de la casa, giré a la izquierda, llegué a un pequeño espacio donde hay un gran espejo que da frente a la entrada principal de la casa. Ahora el pasillo era amplio, al voltear a la izquierda de nuevo encontré la cocina. Con solo verla supe el extenuante trabajo que me espera, hay como un siglo de polvo encima d

