La fachada de la mansión era beige, por dentro el dorado predominaba, las ventanas eran grandes y estaba descubiertas, los muebles eran una obra de arte. Lo que diera mi madre por ver los acabados de las escaleras, el tapizado de las sillas, los tapetes, en fin. A un lado de la espaciosa sala había varios cuadros en el piso. Las escaleras quedaban a un costado en la primera sala. Me mostró la cocina, las habitaciones de la planta baja para la servidumbre donde fui presentada como la señora de la casa. —La situación sigue siendo muy incómoda. La segunda sala, era más grande, se utilizará para realizar celebraciones, en una esquina no había nada, para llegar a ese lugar se debías subir un par de escalones. La sala tenía el ingreso a uno de los jardines de un costado. El comedor quedaba

