2🪞

313 Words
Mientras iba a hablar con el mayor domo, me chocó con alguien, y era mi hermano mayor, maldito bastardo como arruinaste a tu hermana con tus comentarios, pero ya no más, se que lo que me espera es difícil pero saldré de aquí. Por cierto el cacas 1 se llama Aron, es rubio platinado, ojos verdes alto, fornido, el próximos sucesor de la familia y bla, bla y más. Es el tipo que no quieran cruzarse si son sus enemigos, es despiadado como ninguno, el mejor hermano menos con ella. -Aron: oye engendro dónde vas?-dice con unos papeles en las manos. Lo cual le quitó y los leo, se leer y hoy es mi cumpleaños jamás me lo festejaron y el no sé acuerda lo cual es mejor así. Es la lista de las cosas que no se pueden hacer son las reglas de la casa, que se pasó de generación en generación y se tiene que cumplir a raja tabla. Hoy señoras y señores vamos a romper una y es simple. 1- No puedes irte de el castillo si tu familia todavía no te reconoce. Es cierto todavía no tengo el apellido, ahora que me acuerdo ella tenía que ganarlo, lo cual fue casi imposible que se lo dieran, a pesar de que ella hizo todo lo que pudo por ganarlo, la humillaron a más no poder. Hoy conmigo se lo pueden perder, no van a estropear mis planes, voy a hacer la mejor mercenaria de esta época. -pierdete! Nadie quiere hablar contigo, tengo cosas más importantes que hacer-paso por el lado de el. Llegó dónde está el mayordomo, y el estaba esperándome. -Javier: señorita por aquí! El nunca llamo joven maestra, lo cual antes a ella le dolía, pero ahora con tal que me llame así está bien, total ni llevo este apellido, solo el nombre que me dió la partera.
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