Sara
Daddy desapareció en la cocina i más tarde Carla saló.
-Sara durante unos días no voy a venir porque tengo que cuidar de mi marido, así que quiero un abrazo de despedida y tranquila, lo que ha pasado allá arriba es totalmente normal, no pasa nada, es más estoy segura que pronto iréis mucho más lejos de lo que habéis hecho antes – no sabía que decir, me estaba muriendo de la vergüenza – tranquila no tengas vergüenza – se despidió de mí y luego de Daddy con un abrazo, la verdad es que no me hizo mucha gracia, pero le quite importancia al recordar que Carla tenía marido.
Daddy vino con un plato y algo en la otra mano.
-Princesa mira que te ha preparado Carla me encantaba la pechuga de pollo ,la zanahoria me daba igual, pero detestaba seriamente los guisantes; mi madre nunca había conseguido que me los comiera, ni si quiera sobornándome.
-Daddy no me gustan los guisantes – hice un puchero, a ver si me libraba de esa aberración de alimento.
-Me da igual bebe, es por tu salud, pero antes de todo tomate las pastillas.
-No, no me quiero tomar nada – desde pequeña no me habían gustado las pastillas, ya que a los ocho años casi me atraganto con una pastilla para el dolor de cabeza.
-Bebe, son para que te mejores, además, son pequeñas no te vas a enterar ni nada – la pastilla era rosada y pequeña, pero igualmente no me la quería tomar.
-No, he dicho que no – dije apartando la boca para que no pudiera dármela.
-Bebee.
-¡No! – tome las pastillas de su mano i las tire al suelo.
-Mira sabes que ya me he cansado, el doctor me anoto en una nota que te diera las pastillas, pero veo que prefieres un supositorio – o no, no quería que me metiera una pastilla por el culo, dolía y aparte me daría mucha vergunza.
-No, no quiero tomarme nada – dije intentando salir de la odiosa silla.
-¿Quieres que te castigue? – pregunto amenazante.
-No..
-Pues tomate las pastillas – resignada tome las pastillas que ya había recogido del suelo y me las metí debajo de la lengua.
-Muy bien princesa – Daddy se a buscar no sé qué a la cocina, así que aproveche para sacarme las pastillas de la boca y tirarlas dentro del macetero de una planta que había cerca.
-Bebe te has tragado las pastillas –asentí y mire rápidamente a otro lado para que no supiera que estaba mintiendo, esta noche la iba a castigar, me había mentido, ya que si lo notaba seguro que me daba un par de azotes.
Cuando termino de amenazarme con darme un par de azotes si no me comía los garbanzos, me lo termine todo y me dejo en el sofá mientras el calentaba la leche. Vino ya con el biberón y me sentó en su regazo.
-Princesa luego tendrás que darte una siesta ya que tienes que tener energía para jugar más tarde con Laura – asentí, mientras estaba acurrucada en su pecho tragando el líquido caliente, finalmente a los segundos me quede dormida.
Noto como alguien me movía y me ponía sobre algo blandito, no sé cuánto tiempo paso, pero me desperté en mi cuna, me frote los ojos para poder ver mejor y las persianas estaban bajadas así que no podía adivinar qué hora era más o menos por el color del cielo.
-Daddy, Daddy,.. – se oyeron unos pasos acercándose desde el pasillo y se abrió la puerta.
-O bebe, ya has despertado, iba a despertarte dentro de poco – me cogió en brazos y note como sus manos frías atravesaban la fina tela de la camiseta, un momento, yo en ningún momento me cambié de ropa, mire mi cuerpo y vi que solo llevaba unas braguitas rosadas con un pequeño dibujo y una camiseta de manga corta de color rosa sin nada de bajo. Daddy pareció notar mi confusión y soltó una pequeña risita.
-Bebe te he cambiado de ropa para que estuvieras más cómoda, ahora ven, te voy a cambiar para que puedas jugar en el jardín con Laura – me quito la camiseta y por instinto me tape para que no me viera – Shh bebe no te tapes eres hermosa – se acercó a mi pecho y dejo un suave beso en mi cuello y luego uno en el pezón izquierdo haciéndome jadear – me encantaría seguir escuchando ese hermoso sonido salir de tu boca, pero pronto vendrán y aún no estaremos listos.
Me vistió con una camisa de color rosa, me cambio las braguitas y me puso una falda de color rosa a cuadros.
-Vamos – me subió en sus brazos y al bajar me dejo en el sofá – princesa espera aquí mientras yo preparo algo de comer para luego, por cierto cuando veas a Luck, dile tío Luck, le aria muy feliz.
Asentí mientras jugaba con el osos de peluche, que no sé cómo había llegado allí , dinggg, dongg.
-Ven bebe ya están aquí gatee hasta Daddy , me cogió y abrió la puerta dejando ver supongo a Luck y a Laura en sus brazos.
-Hola que tal hermano – se dieron un apretón de manos – y tú que tal pequeña ¿cómo estás? – Laura beso la mejilla de Daddy y luego Daddy me miro a mi – os presento a mi pequeña babygirl – dijo dándome un beso en la mejilla.
Luck dejo a Laura y Daddy hizo lo mismo conmigo, tío Luck se agacho a mi altura.
-Hola hermosa, ella es Laura y yo soy Luck.
-Ya lo sé tío Luck – dije con timidez, ya que siempre me había costado un poco conocer gente nueva.
-Por favor que tierna – tío Luck me cogió en brazos y me dio un beso en la cabeza – sentía un poco de vergüenza ya que llevaba falda y sus manos tocaba directamente mis braguitas - ¿aún no lleva pañal? – pregunto palpando mi trasero.
Miro un poco asustada a Daddy ya que no quería ir tan rápido.
-No aún no, quiero esperar un poco ya que hoy mismo hemos introducido el biberón.
-O muy bien – dijo sobándome la cabeza , ya habéis entrado en la zona ddlg – mire extrañada a Daddy, ya que no sabía a qué se refería.
-No pero esta noche quiero probar algo – seguía sin entender nada, no sabía que decidí hablar.
-¿Que es la zona ddlg? – Lauro soltó una risilla como si lo supiera, era la única que no sabía de qué hablaban.
-Pero que inocente, ¿nunca ha hecho nada con nadie? – pregunto tió Luck dejándome en el suelo.
-No – dijo Daddy orgulloso - ¿bueno que os parece si vamos al jardín que hace buena hora y después comemos algo?
-Vale te ayudo a sacar las cosas – mientras ellos entraba en la cocina Laura inicio una conversación.
-Hola soy Laura – dijo estrechando su mano – reí y estreche la mano, Laura era muy guapa, era alta, tenía la piel pálida con varias pecas incrustadas en ella, sus ojos eran marrón claro y su pelo era ondulado y n***o como la noche.
-¿Cuántos años tienes?
-dieciséis ¿y tú?
-Yo tengo diecisiete
-Por cierto quieres que te enseñe mis peluches, Daddy me compro uno muy bonito hace poco.
-Sii – Laura me cogió de la mano entusiasmada hacia la cocina – tío Alan podemos bajar los peluches de Sara.
- Esperar un momento y os lo bajo yo – las dos asentimos y nos dirigimos e nuevo al salón .
Pasaron unos minutos y cada vez Laura me mejor, estábamos jugando con los peluches, que al final tuvieron que bajarlos los dos, ya que para Daddy solo eran demasiados peluches.
-Laura tengo una pregunta
-Yo también – dijo ella dejando de jugar, pero tu primero.
-El... el pañal es muy molesto me refiero a que sí..
-El pañal es cómodo, casi nunca noto que lo llevo, al principio me daba vergüenza y era muy incómodo, aún recuerdo las innumerables veces que Daddy me castigo por quitármelo, pero al final te acostumbras , ahora me toca a mí ¿quieres ser mi mejor amiga?
-Siii – dije feliz
-Ven, vamos a decírselo a nuestros Daddys – una vez delante de ellos Laura les conto todo pegando saltitos de alegría.
-Me alegro mucho que os llevéis bien – dijo tío Luck y Daddy asintió dándole la razón.
-¿Por cierto queréis comer algo ya? – las dos nos miramos y asentimos.
Ya era de noche, Laura y el tío Luck se habían marchado hace quince minutos tras ordenar todo lo que desordenamos. La cena paso entre risas, ya que Daddy me contaba anécdotas graciosas que le habían pasado con el tío Luck.
-Bebe ahora vamos a mi habitación.
-¿Por qué Daddy? – hable con preocupación
-Porque quiero castigarte, pero también porque quiero entrar en la zona ddlg.
Chan chan channnn ¿Qué pasara? ; )
Votar i comentar ; 3