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1028 Words
Alan -¿Para qué es esa silla? -La silla es para que comas ahí -¿Y porque el otro día comí en una silla normal? -Porque el otro día la sillita no había llegado aún. -¿Y cuándo pediste la silla? -La silla la pedí el día que aceptaste ser mi babygirl. Pero bueno no nos entretengamos más, te voy a preparar un plato de fruta – fui a dejarla en la silla, pero ella se estrechó más contra mí para que no la dejara en la silla. -No quiero sentarme allí – dijo acurrucándose en mi hombro. -¿Y si me caigo Daddy? – pregunto haciendo un puchero -No te vas a caer pequeña, la silla está hecha para resistir muchísimo peso, ahora siéntate en la sillita ¿vale?, hazlo por Daddy. -Valee, lo are por ti Daddy. -Muy bien, esa es mi chica – le di un beso en la punta de la nariz y la senté en la silla. Una vez termine de trocear toda la fruta, se la puse en un plato y me senté delante de mi princesa. Ella intento coger el tenedor pero yo le di un pequeño golpe en la mano para que no lo cogiera. -Shh, no cojas el tenedor, te voy a dar yo de comer – dije pinchando un trozo de fruta con el tenedor. -Pero Daddy, yo soy mayor – dijo haciendo un pequeño puchero -No, tu eres un bebe y te voy a dar de comer siempre a partir de ahora. No rechisto más y comenzó a comer, cuando termino, subimos arriba y la deje en su habitación para que jugara mientras yo atendía unas llamadas perdidas del trabajo. Cuando termine, fui a la habitación y la vi jugar con unos peluches. Parecía tan concentrada que no noto mi presencia. -¿Te lo pasa bien princesa? – le pregunte agachándome a su altura. -Si muy bien Daddy, me encantan estos peluches. -Me alegro mucho princesa. -¿Daddy quieres que te presente a mis peluches? -Claro que si. -Mira este se llama copo. -Este se llama Serafín. -Y por último esta Porky. -Si Daddy, pero hay un problema – dijo con un tono triste y agachando la cabeza. -¿Qué pasa bebe? – le pregunte levantando su mentón. -Pues que Porky se siente triste y me ha dicho que quiere un compañero. -Pero princesa, tienes muchos peluches para que le hagan compañía a Porky -No, bueno...ya pero es que Porky le gustaría tener un amigo oso. -¿Me estas intentando decir que quieres el peluche de la tienda? -No Daddy, yo lo hago por el señor Porky, para que no se sienta solo. -¿Estas segura?, sabes que no puedes mentirme, porque si lo haces tendrás un castigo – le susurro en la oreja. -Princesa, ya te dije que si quieres algo solo tienes que pedírmelo. -Entonces eso significa que me vas a comprar el peluche – dijo con ilusión. -No, me has mentido y ese será tu castigo, no comprarte el peluche que quieres. -Pero Daddy quiero mucho ese peluche – se puso encima de mí y comenzó a moverse encía y abrazarme, uff respira, mi amigo se estaba alegrando mucho ... -Bueno si te llevas bien a lo mejor me lo pensare – dije acariciando su pelo – Pero bueno, ahora ay que bañarte, be quitándote la ropa mientras yo preparo el baño – abrí el grifo del agua caliente y luego el del agua fría para que no quemase, mientras caía el agua puse una bola azul para que saliera espuma y el agua se volviera de un azul claro. -Ya estoy Daddy – entro a la bañera tapando se desnudez. -Princesa ¿Qué te he dicho sobre taparte? – pregunte suavemente. -Daddy es que me da vergüenza – dijo mirando para otro lado. -Bebe te he dicho que eres preciosa, y no tienes que tener ningún pudor a estar delante de mi desnuda, te voy a ver muchísimas veces así; ¿lo has entendido bebe? -Si Daddy – se acercó a mí y me dio un beso pequeño en los labios. Me sorprendió mucho su acción, pero me encanto sentir sus labios contra los míos – Yo.....yo....lo siento mucho Daddy, no debí hacerlo sin tu permiso. -¡¿Qué?!, no no princesa, tú me puedes dar los besos que quieras – dije dándole un suave beso en los labios; pero que adorable se puso roja. Cuando termine de bañarla, la seque y le puse una camisa rosa y unas braguitas que ponía Yes Daddy. Más tarde bajamos y le prepare la cena mientras ella veía en el soba los Pingüinos de Madagascar. Una vez termine de preparar la cena, la senté en la sillita para poder darle de comer. -Daddy, no quiero esa cosa – dijo apartando la cara para que no pudiera darle el puré. -Pero bebe si está muy rico. -No, seguro que no, no tiene buena pinta – dijo negándose otra vez a la cucharada. -Princesaaa – dije en tono de advertencia. -No Daddy, por que no te lo comes tu. -Porque yo voy a comer después. -¡No, no quiero comerme ese purés! -Vamos,.. – volví a intentar fracasando en el intento. -Es que no me justara... -Sí que te justara es de verduritas y de queso. -Egg, el queso no me sienta bien. -No me mientas, sabes que no me justan las mentiras. -Pero es verdad Daddy. -Mira me estoy hartando, o te lo comes o te voy a castiga, es la última advertencia. -¡No! – dijo pegando un manotazo a la cuchara, esta cayo al suelo haciendo que parte del puré manchase mis zapatos. -Mira ya me he hartado – me lévate y abrí un cajón de la cocina. -¿Qué qué es eso Daddy? No le conteste y ate sus manos a la silla para que no pudiera rechistar. Una vez termine de darle la cena entre forcejeos, le solté las manos y la cargue en sus manos para ir a mi habitación. Espero que os guste Votar y comentar porfii :3
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