A Ezior le costó un imperio concentrarse en su trabajo el resto del día, tenía jóvenes a quienes entrenar en la mañana, un grupo nuevo que le estaba dando más lata de la normal, y como se veían las cosas, era importante que estuvieran preparados para defenderse, no se sabía en qué momento podían necesitarse más soldados, y en la División eran escasos, las personas en edad para ejercer de combatientes no eran muchas, y de esas las que estaban entrenadas eran menos, así que era su responsabilidad lograr que el mayor número de miembros de esa comunidad de marginados supiera defenderse y fuera capaz de disparar un arma y no morir en el intento. Además, luego del almuerzo debía dedicarse a ayudar a Minerva a conocer a todas y a cada una de las personas con quien trataría en la Academia de Es

