Caminaron por el pasillo y subieron por las escaleras del último piso, giraron hacia la derecha y un par de hombres bien armados les cortaron el paso. -¿Tienen cita? –Dijo en más bajo y rechoncho. -Si, por supuesto, me ha llegado una misiva… y ¿Desde cuándo necesito yo una cita para ver a Acteón? –Peguntó indignada. -No es solo por ti –Contestó Acteón que aparecía detrás de ella –Son las nuevas reglas, debemos tener mucho cuidado, han estado llegando grupos de nuevos refugiados que no conocemos, no sabemos si hay infiltrados entre ellos. Ven, hay que hablar. Y tú –Girándose hacia Ezior –Espera aquí. Minerva no quería entrar sola, realmente Ezior había sido parte importante en todo este proceso, desde el momento en que se vislumbró la posibilidad de que ella comenzara la primera etapa d

