Pasan los minutos y observo el sobre, simplemente no puedo abrirlo, aun no. Camino hacia la habitación y paso por un lado viendo a Sebastian en la cama, dejo el sobre en uno de los cajones del armario y quitándome la camisa con la tanga entro a la ducha colocándome debajo del agua. Dejo que corra por mi cuerpo y me empape por completo mientras mis ojos se cierran pensando en lo que tengo que hacer, recuerdo todos los ejercicios que mis psicólogos me han indicado, el que tengo enfrentar la situación y no sobre pensar…pero, esto me está costando más de lo premeditado. Me estoy rehusando a sentir esas emociones de nuevo. De repente, unas manos grandes se posan desde atrás en mi vientre sobresaltándome, pero, reconozco la sensación que me trasmite Sebastian con su tacto. Su torso caliente se

