Él me carga hasta el interior del palacio o de lo contrario nos verían semidesnudos entre las amapolas. No es una mala idea, pero él parece querer privacidad. Cameron pasa por un costado de nosotros saludándonos. ─¡No me ignoren! ─Espeta─. ¡Mañana daremos una fiesta en honor al regreso de Charlotte! ─Exclama y sonrío hacia él mientras que Sebastian me rapta a la alcoba. Empuja la puerta con el pie y nos introduce en ella, está con las luces apagadas, pero hay suficiente penumbra para que visualicemos nuestros cuerpos y la cama. Me deja sobre ella y se me queda viendo con intensidad en sus ojos oscurecidos llenos de deseo. El calor en mi cuerpo es inevitable y mis respiraciones se vuelven jadeos profundos. ─¿Me obedecerás? ─Pregunta con su tenor grave. ─Trataré ─respondo sonriendo.

