Charlotte Montalvo Vislumbro su rostro luego de susurrarle mis advertencias y en mi interior se torna una pelea; una batalla de nunca acabar. Porque cuando le veo, puedo notar el deseo oscuro en sus pupilas provocando que las sensaciones en mí se descontrolen. Comienzo a dudar si seguir con esta batalla y privarme de lo que él me hace sentir o soportar un poco más para demostrarle que no me tendrá tan fácilmente ahora que seré su esposa. «Dios, ¿por qué tengo que ser tan obstinada?» Relamo mis labios mirando los suyos tan de cerca a los míos. La tensión entre nosotros podría cortar cualquier superficie dura y el olor de su perfume amaderado me fascina, al punto de que tomo una bocanada de aire para grabarlo en mi mente. ─¿Hacerme sufrir? No lo creo, fiera ─suelta prepotente guiñándome

