Miro a Cameron, lanzando puños contra Sebastian, mientras este esquiva cada uno de ellos frustrándolo hasta que logra devolverle el ataque. Puedo notar lo rojo que está el rostro de Cameron y que no está en sus cinco sentidos, posiblemente esté más ebrio de lo que esperaba que estuviera el rey en su celebración. ─¡Basta ya, Cameron! ─Pido odiando este enfrentamiento. ─¡Es mi hermana! ¡Maldito degenerado! ─Exclama Cameron─. ¡Tendrás que hacerte cargo, imbécil! No la deshonras y luego piensas irte como si nada, ¡ella no es una de tus zorras, es Charlotte! ─Gruñe y mi corazón se paraliza mientras que mis ojos se abren. ─¡Cameron, por favor! ─suplico sollozando. Sebastian le empuja apartándolo de él. Mi hermano se limpia la sangre de su comisura y camina de un lado a otro sofocado─. Fui

