Capítulo 4

947 Words
Vero A medida que pasa el tiempo en este lugar, mis ojos vuelven a traicionarme de nuevo y no paro de mirar a la familia que está sentada frente a nosotros. Veo como el niño hace muecas y se ríe junto a sus padres, en ese momento todo comienza a desmoronarse. Siento que mis ojos comienzan a picar de nuevo y me levanto inmediatamente, voy junto a Ani y le susurro a su oído: —Debo irme. No soy buena compañía, princesa. Siento que soy una aguafiestas y no quiero arruinar tu día. Hablamos mañana, ¿de acuerdo? —La abrazo fuerte y ella asiente. —Gracias por venir, sé lo difícil que ha sido estar aquí con nosotros. Me despido de todos dándoles una excusa barata y comienzo a caminar hasta la salida. Mis manos y mi cuerpo tiemblan, no resisto más. Lloro, lloro desconsoladamente, trato de buscar mi celular para llamar a un Uber y es un fracaso. Siento que mis piernas comienzan a flaquear y mi vista comienza a nublarse. Massimo Desde que la vi entrar, quedé completamente impresionado. Es perfecta, vi sus labios y juro que mi boca se secó inmediatamente. Por un momento me imaginé besándola y haciéndola toda mía. Ella se fija en mí y al mirarme creí morir. Desvía su vista y continúa su camino, mientras que yo no paro de mirarla. Trato de disimular con Antonio, pero noto que él está igual que yo y eso me molesta muchísimo. Antonio es uno de mis clientes más grandes, necesita un gran cargamento en un mes y yo soy el único que puede moverse tan rápido y darle lo quiere. Cerramos el negocio y me invita a celebrar esta noche en uno de sus clubs. No busco ningún tipo de relación amorosa, mi trabajo está lleno de mucha basura y no quiero que otra persona que no sea yo, sé salpique de ella. Cuando quiero desahogarme voy al club y consigo lo que quiero. Después del desplante que me hizo la mujer más hermosa que he visto en mi vida, estoy muy molesto. Nadie me dice que no a mí. Yo soy el que decide a quien tener en la cama y luego si te he visto no me acuerdo. Pero su respuesta me dejó totalmente desbocado. Noto que se levanta y comienza a irse, aprovecho y me despido de Antonio inesperadamente. Al salir, comienzo a buscarla y la veo, está llorando y parece que llegué justo a tiempo porque se desmaya en mis brazos y la tomo. Llamó a Germán, mi chófer para que acerque rápidamente el auto, subimos a él y nos dirigimos a la mansión. Al entrar, la recuesto en mi habitación y llamo al doctor que suele atender mis requerimientos cuando estoy en la ciudad. Después de 15 minutos suena el timbre y sé que es el doctor. Él la examina y me indica que está deshidratada que no me preocupe. La atiende rápidamente y me dice que debe descansar, lo acompaño hasta la puerta y subo a la habitación. La veo dormir y debo admitir que se ve más hermosa de esta forma. No puedo creer que en estos momentos esté justo frente a mí, y mucho más, ¡en mi cama! Me dirijo al baño, necesito una ducha fría. Una vez dentro, trato de calmar las emociones que me transmite el tener a esa mujer justamente cruzando la puerta. Cuando terminé de ducharme, me coloco la toalla y comienzo a cambiarme de ropa por una más cómoda. Luego de 3 horas, ella comienza a despertar. Veo lo confundía que está, comienza a mirar a su alrededor como si no entendiera nada y al verme se asusta. — ¿Qu... qué hago aquí? —Hola, que bueno te despiertas, ya comenzaba a asustarme. Te traje aquí porque te desmayaste afuera del restaurante y como no sabía dónde vivías decidí que era mejor traerte conmigo. —Pudiste haberle dicho a mi familia, estaban adentro. —Sí, pero no quería arruinar su festejo. Llamé a mi doctor y me indicó que debes descansar. Te colocó hidratación porque estabas muy débil. —Oh... mmm bueno, gracias, supongo. —Ahora dime, ¿cómo te llamas? Me mira pensando si decirme o no su nombre. —Verónica. —Verónica... lindo nombre. Pero tu acento no me es familiar, ¿de dónde eres? —Yo... Soy de Venezuela. ¿Ha dicho de Venezuela? ¡Jamás lo hubiera imaginado! Hace el intento de levantarse y la detengo. Ella me mira confundida. —No puedes levantarte, el doctor dijo que tenías que descansar. —Quiero ir a mi casa —dice. —Trata de descansar un poco más. —No te conozco, así que no es bueno que esté aquí. —Puedo saber por qué llorabas. —No voy a hablar mi vida privada con un desconocido como tú. Esta mujer me saca de mis casillas por completo, hace que pierda la poca paciencia que tengo cada vez que abre la boca. Trato de controlarme para no ser brusco con ella, no puedo demostrarle lo cruel que puedo llegar a ser debido a sus impertinencias. —Está bien. Solo trata de descansar estaré aquí por si necesitas algo más. No te llevaré a tu casa todavía hasta que estés mejor y no quiero que me contradigas. Me observa fijamente por unos segundos, está desafiándome con su mirada, pero poco a poco veo como sus ojos comienzan a pesar. Se rinde y por fin asiente ante mi petición. Vuelve a quedarse dormida y me acuesto junto a ella para poder disfrutar este momento. Su aroma inunda mis fosas nasales y me quedo perdido en ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD