Emma se levantó esa mañana un poco más tarde de lo normal, Ryan ya se había marchado al trabajo en el centro de la ciudad y como esa noche se habían acostado un poco tarde ella no se despertó temprano como acostumbraba, para cuando abrió los ojos Ryan estaba completamente vestido y se acercaba a la cama para darle un beso de despedida. —No te levantes, mi amor —le dijo con voz cariñosa al mismo tiempo que le daba un tierno beso en la frente y otro en los labios— Anoche te dormiste muy tarde, yo voy para el almacén y ésta tarde vengo a recoger mi maleta para viajar a Nueva York. Ella le sonrió y levantó una mano para acariciar el amado rostro. A pesar de que no se sentía plenamente satisfecha con sus relaciones, en particular en el sexo, ella se sentía agradecida porque él era un buen hom

