Ese día no se cuidaron de usar el bronceador y estuvieron expuestos a los fuertes rayos del sol por lo que Emma tenía toda la espalda y los hombros irritados bastante. La cara se le había salvado por el amplio sombrero que había llevado y que las cremas para el rostro sí las habían llevado, pero no pensaron que se iban a "quemar" tanto con el sol. Ellos pensaron que el sol californiano y en la playa era igual que el son donde vivían, pero ahora tuvieron que comprar medicinas porque Emma se sentía muy mal. Esa noche no durmió muy bien y al día siguiente estuvo reposando durante casi todo el día, solo salieron a comer y en la noche ella estuvo usando las cremas que le mandaron, pero eso postergó la tan mentada noche de bodas. Emma estaba recostada boca abajo en su cama porque aún le molesta

