El cadáver estaba aún en el auto tumbado sobre el timón, luego de recibir un disparo en la nuca. Todo estaba en su lugar. Los documentos del infortunado sujeto, su billetera, el reloj y la guantera sin revolver. Miré el piso del carro pero no había nada, estaba limpio. -Se llamaba Dunlop, propietario de una cadena de ferreterías-, me detalló el Suboficial Cuadra, revisando los documentos y constatándolos con el tablet. El auto era lujoso y había quedado de perfil en medio de la pista. -Le dispararon cuando conducía-, deduje de inmediato. -El disparo lo hizo quien venía atrás-, me detalló Elena. Me rasqué los pelos. -¿Un empresario que lleva a alguien atrás, como si fuera un chofer o un taxista? No es lógico-, dije. No habían huellas. Quien asesinó al empresario llevaba guantes. -Es

