Mataron a un sujeto descendiendo de una combi. Alguien le disparó a quemarropa, volándole la cabeza. Después, el asesino cogió su mochila, le rebuscó los bolsillos y se llevó su billetera. A todas luces, un robo a plena luz del día. Melgarejo me mandó a la escena del crimen con Manolo. -Esperen que lleguen de criminalística-, dijo el capitán cuando salíamos de la comisaría. Acordamos la zona. El cadáver del infortunado sujeto estaba cubierto con periódicos y cartones, por efectivos del serenazgo que fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos. -Es un robo, lo han estado siguiendo y cuando bajó de la unidad, le dispararon-, especulé. -Primero habrá que saber quién es este sujeto-, arrugó su boca Manolo. El sereno que estaba a cargo me dijo, sin embargo, que el asesino no estaba

