Abigail vio al enorme lobo de Risto cubrir su delgada figura, el animal procuraba su bienestar, cuando era más que claro que era a él a quien querían muerto, en una fracción de segundo, el lobo n***o giro sobre si mismo, dejando que Abigail subiera sobre su lomo, aunque lo que más deseaba la loba era dejar salir a su animal, no solo por ella, también era el instinto de protección para su cachorra que casi se lo exigía. — No lo hagas, no te transformes o la manada se vinculará contigo y aun no estas lista para eso. La voz de Risto resonó en su mente, y ella le dio la razón, por lo poco que había comprendido de todo lo acaecido ese día, en cuanto ella tomara su forma lobuna la manada Rosas y espina pasarían a ser dirigidos por ella y aunque no le gustara reconocerlo, no se sentía preparada

