– Has pecado contra mí, contra tu familia y tus amos. Has faltado a tu promesa de servirme cuando te lo di todo. Te di vida. Cuestionas mis órdenes, me has desafiado. Me escupes a la cara cuando rompes tus promesas Y ahora quieres mi respeto. Bueno. Te demostrare cuánto te respeto. Y cuánto aprecio tu compañía. Rompo su camisa, mientras dos de ellos le encadenan las muñecas y una vez listos estiran sus brazos abriéndolos a los lados como sus alas. – A mi no me importa si me amas. Yo no quiero ni necesito tu amor Yo deseo lealtad y tu respeto, yo no te debo nada. – No me importa – dice alzando la mirada. Me pongo de pie y camino quitándome él látigo, Sol me ve aterrorizada, pero sí sabe lo que le conviene no intervendrá . Me dirijo al público. – Que quede claro, aqui nadie merece un

