Reencarnación Parte 2!

1866 Words
Una luz me ciega por un instante y reprimo un chillido cubriéndome los ojos “¿Qué fue eso?” Ella se acerca. Seguramente ella me escuchó y viene averiguar quien es. Como no tengo hacia donde ir me quedo inmóvil donde estoy, hasta que la puerta se abre de golpe y ahí estoy yo. Frente a mi misma. No sé si gritar o correr. Una sensación extraña me abarca estremeciéndome de pies a cabeza. Hasta que la cabeza empieza a darme vueltas. – Te ves hecha un desastre – dice ella mientras tira de mi brazo haciéndo me entrar en la habitación. La luz detrás de la cortina es más fuerte y me ciega por unos segundos hasta que logró enfocar la vista. En el suelo hay un gran logo azul en forma de círculo que dice. Fuerzas armadas de los Estados Unidos de América. Casa blanca. Washington. D. C Todo a lo largo hay una castillo blanco y letras… pero ella me distrae alzándome la vista. No se si mi primera reacción es miedo, porque ella parece molesta. – No me veas así – me especta – No tienes porque tenerme miedo… ¿Cómo te sientes? – dice después de evaluarme de pies a cabeza. – Yo…no…– balbuceó por el poder abrasador de su mirada, ella me intimida demasiado para mi gusto – No se… yo… no recuerdo nada.... No sé. – ¿Estás bien? – me miro mis manos intentando desviar mis confundidos pensamientos. ¿Por qué no me encuentro bien? – ¿Quién eres? ¿Quiénes son? ¿Por qué estoy desorientada? – murmure como idiota. – Bueno… el resultado es lo esperado… malditos cobardes – gruñe para sí. – No me… me siento extraña… ¿Que somos? – elijo cualquier pregunta al azar. Necesito respuestas y ahora. – ¿Obvio no? somos gemelas… a decir verdad somos Angeles naturales, hijas de un arcángel, de procreación humana y nacimos nosotras, aunque hay quienes dicen que somos una amenaza. – ¿Por qué dicen eso? – murmuré tratando de procesar lo que ella me ha dicho, aun que no entiendo nada de lo que está pasando – ¿Dónde estamos? – En la casa blanca – ella me estudia con la mirada y como no reacciono ella habla sin pensarlo – Estamos en Washington D. C esta es una casa presidencial. Pero luego te explicaré el estado tan deplorable en que dejamos a los humanos. – ¿Por qué te refieres así a ellos? ¿Como los humanos? ¿Que acaso no son como nosotras? – NO – ella hace una cara de asco mientras me rodea con un brazo. Y me saca de la oficina presidencial. Caminamos de regreso hasta otra habitación que parece una biblioteca enorme y ella toma asiento en unos pequeños sillones con una mesa central. Me hace señas para que la acompañe. Sin dejar de estudiar el lugar me siento observando el lugar, hasta volver mi atención a ella. – Entonces… ¿Qué quieres decir? – Primero ¿Dime que recuerdas? – lo pienso unos segundos. ‐ No entiendo nada … me siento confundida, ¿Vas a decirme qué pasa?, ¿Qué fue lo que me pasó?, ¿Quién soy yo?, ¿Qué hacemos aquí?, ¿Qué es este lugar?. – Hoo. Hoo. Hoo. Tranquila Criszar. Los recuerdos volverán a ti por si solos. Necesitas sanar y cuando lo hagas recuperarás tus poderes. – No te entiendo. – Lose… sabíamos que esto pasaría cuando intentamos rescatarte… hace poco que tu y yo no sabíamos de nuestra existencia. – ¿Quién me hizo que?… ¿Por qué me atacaron? – Es lo que intento explicarte... Vivíamos vidas separadas… hasta saliste lastimada. Te mantuvieron cautiva hasta borrarte la memoria. Así que no pienso reconstruir nada por ti. – ¿Por qué no?, ¿Soy un experimento?, ¿Por qué estaba secuestrada?, ¿Tu me salvaste? – mi voz suena alarmada y comenzaba a creer que ella podría ayudarme. Aunque algunos fragmentos revolotean en mi memoria, explosiones, un rostro de una morena sonriendome y sus ojos verdes. Yo matando a alguien, en cuanto las imágenes aparecen puedo apagarlas como si precionase un botón y todo se detiene dejando mi mente en blanco. – Porque quiero que te hagas de tu opinión tu misma y cuando empieces a recuperar tu recuerdos. Bueno, ya decidiras tu. Por ahora te daré un poco de historia para refrescar tu memoria, antes de empezar con lo nuestro. No hagas preguntas de nada hasta que yo te diga que ya estás lista para escuchar el resto de la historia ¿De acuerdo? – asiento en silencio. Ella se pone de pie y me pasa el primer libro de la estantería. Historia universal del mundo. Lo pone en mi regazo. Cuando abro la primera página me encuentro leyendo un párrafo de 15 líneas en un segundo. Paso a otra hoja y sin comprender porque, no duró más de dos segundo cada hoja y memorizando a una velocidad sorprendente. Pero no me detengo, paso hoja tras hoja, grabando todo en mi cabeza. Y cuando empieza a dolerme, el libro cae a mis pies y me llevo las manos a mi cabeza. Porque de pronto siento como me estalla y como toda la serie de imágenes fotográficas explotan dentro de mi. Todo lo que ya conocía sobre la historia mundial aparece ahí de la nada en cuestión de segundos. – ¿Pero qué fue eso? – digo exaltada levantando mi cabeza hacia ella. Que me ve con una sonrisa en el rostro y yo me siento asombrada. Como pude memorizar una enciclopedia de 1567 páginas en un minuto. – Sorprendente verdad. – Si – digo impresionada – ¿Pero cómo?, ¿Qué sucede conmigo?, ¿Tú también puedes hacer eso? – ¿Qué fue lo que te dije? – Asi claro – murmure cuando recuerdo sus exactas palabras “No hagas preguntas de nada, hasta que yo te diga, que ya estas lista para escuchar el resto de la historia ” Ella vuelve a pasarme el siguiente libro y vuelvo hacer lo mismo con cada uno que cae sobre mi regazo. Estoy tan asombrada de la cantidad de información que estoy absorbiendo. Todo sobre las guerras de Estados Unidos. Sobre su civilización, sobre su economía, sobre su cultura, Después de terminar con la enciclopedia completa de la historia mundial. Empiezo a aprender sobre la primera y segunda guerra mundial. Hitler y los nazis. Alemania. Britania, japón. La guerra de Corea del norte y sur. Rusia. En un lapso de tiempo mientras cenamos. Intentó preguntarle sobre nuestra existencia pero ella se niega. Dice que eso lo quiere dejar hasta el final. No discuto, porque me tiene atrapada con los libros. Son divertidos y entretenidos. Quizá ella solo quiere refrescar mi memoria con algo que ya sabía, porque en cuanto mi mente y mi cerebro empiezan a encajar las piezas o solo veo un título de un libro las imágenes aparecen ahí. Solo que es un extraño deja vu porque algo me dice que no estaba sola. Que alguien los leía conmigo. Vuelvo a preguntar y ella contesta lo mismo. Que todo a su tiempo y al final. Aunque comienzo a impacientarme. Cambiamos de historia mundial a la anatomía del cuerpo humano y la mente. Me detengo ahí. He absorbido suficiente información por hoy. Cuando alzo mi vista hacia la biblioteca por todo el piso hay libros abiertos, pilas a mi alrededor y mi hermana está metida detrás de un escritorio leyendo una biblia, con gestos aburrido. – ¿Porque lees eso? – le pregunto acercándome a ella. – Es para tus clases de catecismo – dice con un tono burlón y le devuelvo la sonrisa. – ¿Ahora vamos hablar del Dios de los humanos? – Eso es algo más complicado – dice ella borrando la sonrisa sarcastica de su rostro – Pero termina primero con esos libros del cerebro humano. Necesito que entiendas en cierta forma como funcionan sus mentes. Los humanos a veces son listos para lo primitivos que son. – De hecho ya casi acabo. Estaba pensado en leer libros sobre ciencia y tecnología. – Por ahora quiero que te enfoques en los humanos. La religión humana es algo más complicado para detallarte pero tu ya tienes creencias, solo quiero refrescarte la memoria de quien es el enemigo aquí. Me vuelvo a mi lugar balanceando mis pies hacia atrás y hacia adelante. Sin decir más vuelvo a mi tomo número 34 de la anatomía celular. Aunque ya han llamado mi atención algunos científicos locos como. Platón, Eisten, Thomson entre otros. Cuando por fin acabo y vuelvo mi vista a la ventana. – ¿Pero cómo es posible? – casi grito. Ella se acerca hacia a mi sentándose frente a mi con las piernas extendidas. – Ya anocheció, ¿Como es posible?, ni siquiera me siento cansada, ¿Qué pasa?, ¿Es normal? – Sorprendente de verdad – me dice ella sonriéndome. Un gesto extraño en su expresión que no concuerda con su hostilidad y desconfianza. En su regazo lleva cuatro libros y cuando ve que les pongo atención, ella aparta unos libros de su camino y los tiende frente a mi. BIBLIA LA REINA VALERA 1894 LA BIBLIA ROMANA BIBLIA JUDIA ENOC Y SALOMÓN Al cuarto libro me provoca un escalofrío y sin decirme más ella me dice en voz baja. – No te preocupes por esto…solo quería ver tu reacción. – ¿Mi reacción? – repito sin comprender a dónde quería llegar ¿Qué pensó que pasaría? – ¿Estás lista para tus clases de catecismo? – Si maestra – digo como si nada – Elije – hace un ademán con su mano. Mientras aparta el cuarto libro que me hizo sentir extraña. Estiró la mano para tomar a la Reina Valera, acomodándome con mis piernas cruzadas, acomodo la biblia entre mis piernas. Cuando paso las primeras dos páginas Kiara me observa. Solo me ve esperando que diga algo. Estoy leyendo la introducción y conforme aprendo cuantas leguas fueron traducidas, sin saber cómo me encuentro recitando en voz baja cada idioma. Extasis, sorpresa, los sentimientos que me atraviesan hacen mi corazón saltar con cada cosa nueva que aprendo. Alzó la mirada hacia ella y en un perfecto ruso ella me susurra. – A veces yo puedo sentir lo que tu sientes…Antes no entendía porque.. pero ahora que estamos juntas lo entiendo y no sabes cuanto lo odio. – ¿Antes, porque no lo entendías? – Eran cosas extrañas, ajenas a mi. No había tenido que preocuparme por eso jamás – me sigue hablando en ruso…en su mirada hay algo extraño que no parece encajar con su perfecto rostro. Sus ojos se ven vacíos, sin vida, como si nunca hubiera visto el sol o un amanecer, como las imágenes que dejo entrar si pienso en el sol no son nada comparadas con lo que vi en la enciclopedia, ella aparta la mirada cuando se da cuenta de mi observación y carraspea. Vuelvo a la primera página del libro de la biblia. – Génesis… en el principio la tierra estaba vacía y desordenada…– leo en voz alta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD