Los días pasan tras la cena a la que asistieron, la joven sigue adaptándose a su rutina en el colegio, además de las clases de idioma que está tomando, las que para ella son muy importantes y que la dejan absolutamente agotada. Cada día se esfuerza por demostrar lo que vale y su tutora la está mirando con ojos curiosos, porque aquella chica, a pesar de no venir de familias importantes como el resto del grupo, demuestra cada vez más que puede llegar lejos. Aun así, la etiqueta de «protegida del señor McFair» es motivo de miradas curiosas y, en algunos casos, malintencionadas, despertando celos en algunas de sus compañeras, las que obviamente están allí porque sus padres pueden pagar, pero no por inteligencia. Aunque Katherine trata de mantenerse discreta, evita responder a los comentarios

