Conforme avanzo la velada la conversación, paso a temas sobre nuestros intereses y descubrimos que teniamos mucho en común, pero también muchas diferencias y nuestros, al entrar en los temas familiares descubrimos que teníamos similitudes morales, aunque me sorprendió lo estricta que es su familia y también la cantidad de reglas que tiene, tanto con los miembros de la familia, cómo su personal de limpieza, tales cómo:
*Los empleados no pueden ser vistos limpiando la casa, ni merodeando.
*La esposa siempre tiene que servir la comida a la mesa.
*Las emociones son un estado vergonzoso, hay que aprender a controlarlos.
*El placer sólo es para los hombres, la mujer sólo tiene que servir.
*La mujer siempre sera obediente con el esposo (Éste era más un guramento por lo que entendí).
*La mujer siempre debe velar por la tranquilidad y bienestar del hogar y su familia.
Son sólo algunas de las reglas que me dijo y Marcus podía recordad, algunas se me hicieron que eran demasiado, ya no estábamos en la epoca del machismo, al parecer Bruno quería cancelar muchas de las reglas, y algunas las quería cambiar porque sentía que eran demasiado duras y él no quería ser así con su familia.
Entre ellas las de las emociones, al parecer, no le gustaba tener que guardar sus emociones cuando algo bueno le pasaba y eso fue gracias a su madre, ya que en secreto lo abrazaba y le daba besos o le permitía sentir empciones. Yo simpre creí que mí familia era estricta y controladora, pero ahora me daba cuenta que tenía muchas libertades y privilegios, que a Marcus se le negaron, haciéndolo creer que estaba mal.
-Entonces si nos casamos ¿Tendre que aprender y seguir todas esas reglas? -La pregunta salió antes de que siquiera mi cerebro reaccionara para evitarlo. Marcus me miro con los ojos muy abiertos, y unabso risa que no supe descifrar, el aire en la habitación cambió, llenándose de una electricidad que recorría mi cuerpo y me hacía sentir calor. -Perdón no quize. -Intenté corregirme pero Marcus me interrumpió con un beso.
Su beso era apasionado, intenso, su lengua reclamando la mia, poseyendome, reclamandome cómo suya, ya nos habíamos besado muchas veces, pero era la primera vez que me besaba con tanta urgencia, pasé mis brazos por detras de su cuello, sosteniendolo con firmeza en su lugar.
Sentí la mano que tenía sosteniendo mi cintura subía poco a poco posándose sobre mi pecho, haciendo que la electricidad bajara a mí entrepierna, lo apretaba haciéndome gemir en su boca, se sentía mejor de lo que imaginaba, pero yo deseaba que metiera su mano bajo la blusa y sentir su piel.
Me sorprendió los pensamientos impudicos que estaba teniendo, debería quitar su mano y regresar a mí habitación, había sido criada bajó las normas de llegar virgen al matrimonio, así que tenía que guardarme para mí futuro marido, pero mi cerebro estaba desconectado, no podía pensar, sólo deseaba cumolir con mis fantasías.
Me sobresalte un poco al sentir su mano bajo mi blusa acariciando mi pecho, al parecer Marcus podía leer la mente, aprero uno de mis pezones haciendome gritar en su boca, terminamos el beso, pues los dos necesitábamos aire, estábamos muy agitados.
Marcus pegó su frente a la mía y me miraba con adoración y deseó, y cómo si mi cuerpo se moviera sólo, puse mis manos en la cintura de Marcus y comencé a levantar su playera, él levantó los brazos para que pudiera quitarcela, para después el desabotonar mi blusa y quitármela.
Me puso muy nerviosa la sonrisa y la mirada que tenía sobre mi pecho, así que para olvidar el impulso de vestirme y salir corriendo, lo volví a tomar del cuello y lo acerque para darle otro beso.
Sentí nievamente la electricidad recorrer mi cuerpo, al sentir su mano sobre mí pecho, el brasier era de encaje, por lo que era muy delgado, así que su mano se sentía casi piel con piel, pero cómo si otra vez leyera mis pensamientos, levantó mi brasier hasta la clavícula, dejando mis pechos desnudos.
Su mano se sentía mejor que las mejor, mandaba corrientes electricas por rodo mi cuerpo, haciéndome gemir en su boca y mojando mi entrepierna, cómo deseaba tenerlo en mi coño, sentirlo acariciando y follandome, estaba pérdida, había sucumbido ante el deseó y no me importaba, quería entregarme a Marcus, quería entregarle mi virginidad a éste hermoso hombre.