Había cubierto mi cara con la manta por la vergüenza, no quería ver a Marcus, de cierta forma me sentí ultrajada, sabía que no había sido a propósito, Marcus venía de una familia aún más tradicionalista que la mía, pero eso no quitaba que Bruno nos hubiera encontrado en una situación tan bochornosa.
-Cariño ya se fue, lo siento debí de asegurarme de que estaba cerrada con llave. -Marcus hablaba mientras intentaba quitar la manta de mi cara sin mucho exito, su voz era un poco divertida lo que me molestó un poco.
Al no querer destapar mi cara Marcus tomó una de mis piernas levantándola más y comenzó a mover las caderas, se sentía muy bien, pero ya no estaba de humor para continuar, así que me quite la manta viéndolo a la cara, estaba molesta por su reacción, hasta parecía que disfrutaba lo ocurrido.
-¡No es gracioso, que Bruno nos viera así! -Le reclame, haciendo que su cara se pusiera sería y dejara de moverse.
Lo siento, estoy seguro de que Bruno no te vio, el suele ser muy discreto. -Que me dijera e. me.hacía sentir tranquila, Bruno me vio desnuda y con Marcus entre las piernas, era lo más vochornoso y humillante que me había pasado.
-Ése no es punto, Marcus. -Quería hacerlo entender mi punto, pero no encontraba las palabras, para no sonar tan dura, Marcus me miró a los ojos, se había puesto visiblemente nervioso.
Lo siento, tienes razón, creó que es mejor vestirnos y que ye vaya a dejar a tu dormitorio, perdóname, no quería verme cómo si no importara lo que pasó. -Marcus quiso levantarse y antes de que lo hiciera lo detuve.
-N-no, no me refería a eso, simplemente ten más cuidado al cerrar la puerta y pon seguro, aunque para ustedes sea algo habitual, para mi no lo es y no quiero que lo sea y cómo te lo había dicho antes, esta es mí primera vez. -Sentía mi cara arder por la vergüenza, le había insinuado a este chico que quería seguir follando con él, volví a cubrir mi cara con la manta, no podía ni mirarlo, estoy completamente segura que mi cara esta roja cómo un tomate.
-Te prometo tener más cuidado, ahora déjame ver tú cara hermosa. -Marcus trataba de quitarme la manta, mientras me hablaba con su voz serena, al no lograr quitarme la manta, comenzó a besar mis pechos, haciendo que arqueada mi espalda, de saber que estobera tan delicioso, habría tenido sexo desdé mucho antes.
Comencé a mover las caderas y Marcus también comenzó a moverce marcando un ritmo más rápido, haciendo qie olvidara lo que acababa de ocurrir con su amigó, Marcus me tomó de las caderas colocándome boca abajo con bastante facilidad, levantó un poco mi trasero, lo que me hizo sentir bastante expuesta y avergonzada, tomó mi cadera con firmeza con una mano, y volvió a penetrarme. Aunque esta posición era bastante vergonzosa, también se sentía más.
Podía sentir cómo su falo llenaba mi coño, haciéndome sentir más placer, cada embestida que daba me hacía gemir sobre la almohada, sentía mi cuerpo arder y cómo todo el calor y un cosquilleo delicioso se agolpaban en mi vientre, mientras mi cuerpo se sacudía bajo Marcus quien al mismo tiempo me penetrataba con más fuerza llenándome por dentro.
Cayó enzima de mí, sin aplastarme, nuestras respiraciones agitadas se habían sincronizado, sentía mi cabeza en blanco, eso había demasiado fuerte, demasiado intenso, nobse comparaba en nada con mis sueños humedos, nos quedamos así un momento, tratando de recobrar el aliento. Marcus se levantó y sacó su polla de mi interior haciéndome gemir nuevamente, se acostó a mi lado y depósito un beso en mi hombro, yo no quería moverme, me sentía extaciada, pero también algo cansada, y podía sentir una sonrisa enorme en mi rostro, Marcus se coloco de lado apoyando un codo en la cama para apoyar su cabeza sobre su mano, mientras acariciaba mi espalda, haciendome sentir un cosquilleo delicioso.
-¿Cómo te sientes? ¿Te encuentras bien? -Su voz bajara y serena, tenía un matiz de preocupación, estar aquí con él, en su dormitorio, era lo más maravilloso que me había pasado en la vida, así que sólo levanté la cabeza y le di un beso rápido en los labios.
-Me encuentro estupendamente bien. -Sonreír al ver su rostro relajarce a mí lado, poniendo su brazo bajo mi cabeza.