En ningún momento Nuée imaginó siquiera que vería a Alina correr riesgo, estaba seguro de que Celine era una mujer capaz de cualquier cosa a la que no temblaría el pulso a la hora de lastimar a la chica por lo que decidió sabiamente no poner resistencia y sumiso se acercó a la fémina manteniendo la cautela y sus ojos azules en su amada; recibió las esposas viéndolas con detenimiento notando que no eran comunes y corrientes, ni siquiera tenían la forma de las que se supone antes había podido ver, sabía que luego de colocarlas sería más débil, pero debía al menos lograr que Celine bajara la guardia, que se sintiera confiada con él pero sobre todo segura. Por su parte, Alina seguía sin poder creer lo que veía, intentaba que su mirada le transmitiera al Dios que no era necesario que hiciera s

