—¡Vamos a mi habitación! —le indicó él. —¿Ya? —preguntó ella. César se rió. Afirmó con la cabeza. —¿Quieres seguir esperando? —preguntó travieso. Ella negó con la cabeza. Se dejó guiar por él que la llevaba de la mano. —Si no llegamos a nada, es decir… —Shhh… César abrió la puerta de su habitación y encendió las luces, ella miró todo y abrió la boca en señal de sorpresa. Su habitación era grande e impecable, eso la debió impresionar. —¿Tendré que quitarme los lentes de contacto? —preguntó. Él se rió duro y ella lo imitó. —No sé, si tú quieres —respondió él. La tomó por la cintura y la colocó de espaldas a él. Besó su cabello y aspiró su olor mientras subía sus manos por su torso hasta llegar a sus pechos, los tomó con ambas manos y los apretó, ella gimió y echó la cabeza hacia

