¿Qué no me enternecí, que por un momento no me ablandaron sus palabras y quise volver a sus brazos? Claro que pasó todo eso cuando dijo aquellas dos frases. Eres mis ganas de vivir. Lo eres todo para mí. Eso había salido de la boca de Mateo, pero era tarde, demasiado tarde, porque ya sabía que se iba, y para eso apenas quedaban unas semanas. No había marcha atrás, ya no. Esa mañana, por sorpresa, me despierto mucho mejor, quizá fue el ánimo que me dio Ángel, ese chico había conseguido despertar algo en mí, pero todavía no sabía el qué. *** Narra Mateo ¿Por qué seguiré bebiendo, quizá para olvidar? Estaba comprobado que no me servía de nada. Al día siguiente todo era igual, incluso peor. Ni siquiera sé que es lo que dije o hice anoche, pero sin lugar a dudas me arrepentía, el alco

