Me quedan tres semanas en las que tendré que ver a Mateo día y noche, solo tres semanas y después podré olvidarlo, ¿verdad? Ojalá, quiero hacerlo. Quizá todos tuvieran razón y solo era una enamoramiento típico de mi edad, puede que simplemente necesite no verlo cada día y así... se me vaya de la cabeza todo lo relacionado con él. Su perfecto pelo, sus ojos azules como el mismo cielo, sus labios, su bonita sonrisa, su carácter a veces intratable, sus gestos casi indescifrables, todo él. Tenía que hacerlo, dejar todo atrás de una vez, apenas tengo diecisiete años, con esa edad el primer amor no es el único, ¿no? Habrá más, algún chico que al menos consiga hacerme sentir algo parecido a lo que siento al ver a Mateo, aunque ahora mismo lo vea imposible. Es sábado, día de la nueva cena q

