DANIEL Greg me llamó al celular. Tomé la llamada de inmediato y le hice señas a Shadia que se trataba de él para evitar cualquier metida de pata que nos delatase muy pronto. —Greg —lo saludé. —Daniel —respondió—. ¿Dónde has estado todo el día? —En casa, ¿Dónde podría estar? Más bien, ¿Tú dónde has estado todo el día? ¿No se supone que tenías más planes para hoy? —Intenté sonar algo interesado en sus ideas. —Bueno, así era, hasta que a la belleza colombiana le dio por salir y adelantarse a nuestros planes. — ¿Ah, sí? ¿Y eso? —pregunté mientras la miraba a ella, con ganas de soltarle la risa a Greg. —Bueno, no sé realmente, al parecer ha salido a comer a solas esta noche. Llegamos algo tarde a la residencia y no la encontramos. —Es una lástima, me hubiese encantado reunirme c

