Sin Evidencia no Hay Delito que Perseguir Todo el conglomerado de trabajadores de la mansión, quedo completamente insatisfecho con la declaración de Zafiro. Ahora que se sabía el motivo exacto de la reunión, cada uno de los empleados firmo el documento de confidencialidad y así mismo se les entrego una cantidad de dinero para con eso quedar completamente de acuerdo al documento que firmaron bajo juramento, así mismo ninguno debía decir que estaban trabajando bajo juramento en la mansión. Eso también llevo a dar algunas sospechas a la jefa de personal, como al mayordomo que estaba encargado de la seguridad. Fausto, por su parte queriendo no incomodar a Zafiro, se atrevió a hablarle luego que todos se retiraran del lugar. — ¡Señorita Zafiro! Puedo hablar con usted sobre algo muy importante

