Apenas vi el aviso donde decía el nombre del pueblo, eran casi las 10:00 de la noche cuando llegamos a la entrada, llamé y la mujer nos guió por teléfono hasta el lugar donde se encontraba. De noche no se veía bien el aspecto de las residencias, todo se veía lúgubre y las luces naranjas de la calle no ayudaban a percibir con detalle nuestro entorno. A simple vista, todo se veía limpio, en orden y con mucha vegetación. La casa que había alquilado tenía un cerco de madera dura que parecía oscura, la mitad de la fachada de la casa estaba cubierta por una planta enredadera que estaba plantada frente al pequeño porche de la casa. La mujer nos hizo una señal para que Richard estacionara en el garaje. Al bajar, ella se acercó a saludarnos. —Buenas noches —Dijo sonriendo— Espero que el viaje n

