CAPÍTULO 37

2168 Words

Cuando por fin se detuvo, se levantó y se paró a un lado de la cama para que lo mirara. Su pubis estaba manchado de rojo por mi sangre. Ambos respirábamos cansados y mi dolor se calmaba sólo cuando no me movía. Javier buscó en el suelo algo y no supe que buscaba hasta que un golpe en mis nalgas me lo demostró… el cinturón. Me golpeó las nalgas con él tres veces. Se arrojó sobre mí y se adentró en mi culo de nuevo mientras continuaba con los azotes en mis caderas. Cada estocada era un flagelo que me hacía chillar de dolor y a él lo excitaba en demasía haciéndole decir cuanta maldición y palabras sucias conocía.   Llenó mis entrañas una segunda vez, de nuevo se levantó y salió de la habitación. Escuché unas exclamaciones de parte de Gregorio y luego lo vi entrar en la habitación acompañado

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