—Javier ¿Cuándo entenderás que ya no quiero nada contigo? —Yo no tengo nada que entender —Bloqueó su teléfono y lo guardó en su bolsillo— Te lo he dicho hasta el cansancio, quieras o no, me perteneces, y si eso implica obligarte de nuevo, pues lo haré, así de sencillo. —¡Eres insoportable! —Traté de levantarme, él me agarró por la mano y tiró de mí hacia abajo para que volviera a sentarme. —Tú eres la que todavía no entiende que te he esperado todos estos años y no pienso perderte de nuevo —Sujetó mi mano entre las suyas— Sé que cometí un gran error al hacerte a un lado cuando más te necesité, pero entiende que no quería que me vieras así, agonizando y demacrado, y que luché cada maldito segundo para vencer a la muerte y regresar por ti —De nuevo me levanté, él intentó sujetarme otra ve

