La mujer lloró de alegría al saber que sí era su hijo. Me hice a un lado y Richard me atrajo hacia él. Cuando se separaron, ella nos miró y nos regaló una enorme sonrisa. Gregorio rodeó sus hombros y nos señaló. —Mami, ellos son mis amigos —Lágrimas corrían por sus mejillas y se perdían en su barba— Ana y Richard —Hundí mis cejas «¿Ni siquiera porque me estaba presentando a una persona ajena a todo dijo mi nombre real?» Tal vez sea por la costumbre. Ladeé una sonrisa— Chicos, ella es mi mamá, Natalia. —Es un placer conocerla —Estreché mi mano con la suya, Richard hizo lo mismo sin decir nada. —Pasen, pasen —Dijo emocionada— ¿Ya desayunaron? —Sí, mami —Respondió su hijo— Tranquila. No estuvimos mucho tiempo allí. Al poco tiempo de haber llegado, Richard me ayudó a pasar mi equipa

