La euforia que sentía por lo que había pasado era imposible de quitar, estaba totalmente extasiada y no podía creer que mi vida estaba tomando este rumbo, se sentía tan bien poder finalmente darles donde merecen. La gente puede ser demasiado asquerosa y detestable, eso era lo malo de vivir en estos aspectos, pero todo me daba notoriamente igual. Yo poco a poco me estaba asegurando de acabar con todos ellos sin importar cuanto trabajo me costase, no tenía ningún interés en permitir más faltas de respeto, aguántense que soy Aries.
Me gustaba mi forma de ser en muchos aspectos y además estudiar Astrología, adoro esas cosas porque me parecen bastante irreales y ya sean verdaderas o no me da igual, me parecen divertidas y las estudio sin importar nada. A uno no debe importarle en absoluto lo que otros piensen, somos lo que somos y eso es lo que cuenta, nuestra capacidad de ser totalmente inconformibles con nosotros mismos e intentar cambiar cada parte que nos caracteriza, es muy complicado de explicar pero más de entender.
Continué mi camino por el pasillo mientras pensaba en todo lo ocurrido, hasta que fui interceptada por el director que parecía bastante enojado. Yo me hice la desentendida, sabía porque estaba ahí y no planeaba quedarme sin hacer o decir nada, era evidente que tenía que demostrar que las cosas eran como yo decía y no como el realmente creía, ¿Por qué la vida era tan mierda? Odiaba tener que pensar eso, pero cada momento que pasaba más lo creía.
—Señorita Cobalto, venga a mi oficina de inmediato —Fue lo único que este dijo mientras caminabamos a la oficina y yo me puse a pensar en varias cosas mientras tanto, los recuerdos venían a mi mente como soplidos de viento, mi primera venganza fue estupenda.
—Hola —Solté de repente haciendo que las chicas se asustaran.
—Mar, me asustaste —Dijo ella con una mano en su pecho— ¿A
que esta chica da lastima? —Preguntó mostrándome el vídeo y yo tomé su celular
y lo tiré al suelo para luego pisarlo fuertemente.
—¿Qué mierda te pasa? —Preguntó una de sus amigas y yo
simplemente la ignore.
Me paré frente a Amara y le di dos fuertes cachetazos, uno
en cada mejilla a lo que ella me observaba con miedo, las otras se echaron
hacía atrás al ver que yo no estaba jugando, no podían hacer nada porque yo era
vip y era superior. La tomé del cuello de su camisa y la empuje hacía
atrás causando que quedara sentada en el barandal de la ventana y luego la eche
hacía atrás. Ella quedó colgando de la ventana hacía atrás y solo estaba
sostenida por mis piernas y mi mano en su camisa.
—Esa chica se llama Noha y es mi mejor amiga, fue abusada
por todos ustedes hasta que se suicido y murió. ¿Realmente pensaron que podían
causar su muerte y que todo terminaría ahí? Por supuesto que no, todos pagarán
lo que le hicieron y empezaré por ti —Espeté con mucho odio en los ojos y ella
me observó con un terrible miedo— ¿Quieres saber lo que se siente caer desde la
altura? —Le pregunté mientras la echaba más hacía atrás y ella negaba
temblando.
—Por favor, déjame ir —Comenzó a decir entre lágrimas.
La jale de su camisa y la tiré al suelo, luego me acerqué
a ella y apreté su mandíbula con mi índice y pulgar, ella estaba atemorizada
hasta que le propine otro golpe que la hizo caer al suelo. Luego de eso la miré
con mucho odio y la escupí, todas las chicas me observaban con temor y los
chicos que estaban entrando también, nadie entendía lo que estaba pasando.
—Sépanlo, haré que todos los que asesinaron a Noha lo
paguen muy caro y les haré la vida un infierno —Solté de repente entre risas y
ellos me siguieron observando— Y tu Amara querida, más vale que cada vez que me
veas huyas, porque si te vuelvo a ver te golpearé hasta que me sangren las
manos —Fue lo último que dije antes de abandonar la habitación e ir a presentar
la queja de Amara.
No falto mucho tiempo para ver el fruto de mi venganza,
ella se convirtió en el blanco de todas las burlas, humillaciones y maltratos,
lo que yo fui en el pasado hoy es ella y eso me hizo sentir tan orgullosa,
plena y feliz que no pude evitar sonreír. Salí de esa secundaria con una
sonrisa plasmada en el rostro, estaba totalmente eufórica y llena de felicidad.
Cada momento como esté era algo único y alegre para mi, pensaba que nunca podría
hacerlo pero claro que puedo, lastimaré a todos ellos de forma física y
emocional, de todas formas mi estatus me protege y eso me hace muy feliz.
Sabía que esté era el momento, ese momento que me hacía pensar que finalmente estaba obteniendo todo lo que deseaba, venganza y justicia, era todo lo que me hacía sentir completa y viva realmente, porque más allá de todo sabía que era la única manera. Si me iba al infierno me daba igual, no era creyente de todas maneras, no pensaba en que existiera un Dios que nos hubiera creado y todas esas cosas que dicen las religiones y su biblia que está más manoseada que el asqueroso director de la secundaria.
¿Las cosas se saldrán de control? Nah, la verdad no creo
en el control, soy un alma vengadora, solo pienso en matar, ejecutar, golpear,
maltratar, sexo y drogas. Evidentemente eso es algo que habrá pronto y no
planeó detenerme en absoluto, de todas formas Mar ya no es la dueña de este
cuerpo, el cual ha estado vacío por diez años y eso claramente es mucho tiempo,
hoy soy la que lo gobierna y aunque esto sea temporal, no me importa, porque
planeo aprovechar cada momento y hacer de mi venganza un nido de sangre, muerte
y dolor.
La vida es más de lo que pensamos y muchas veces puede ser
más de lo que vemos, pero al final todo vale la pena y aunque a veces todo
parezca perderse podemos ver que al final nada es lo que podría parecer. La
realidad puede ser muy dolorosa y frustrante porque es parte de la manera en
que fue creada, pero ciertamente es algo contra lo que las asesinas podemos
cargar. Lo siento por Mar, pero como dije anteriormente, esté cuerpo ya no le
pertenece y no planeo devolvérselo tampoco hasta acabar con todo.
Antes creía eso, pero ahora que lo pienso me siento mal, le devolveré este cuerpo a Mar lo más intacto posible, no quiero que ella termine condenada o algo por el estilo, ya no asesinaré más gente e intentaré hacer las cosas lo mejor posible. Sabía que ella me apoyaba en todo, pero no tenía porque abusar de la plena confianza que ella me tenía, era totalmente dictatorial ese hecho y tenía que tratar su cuerpo con el mayor respeto que la vida me permita, es importante y no planeo hacer nada que pueda herir a mi pequeña Mar.
Sabía lo que tenía que hacer y como hacerlo, pero se me dificultaba bastante intentarlo o entenderlo siquiera. Muchas veces sabemos cosas de nosotros mismos pero no las entendemos. Por ejemplo yo, me costó pila de trabajo aceptar que era lesbiana y más todavía hacerme a la idea de que quería buscar chicas y no chicos, eso era notoriamente complicada y más todavía de lo que pensaba. Me dolía pensar todo eso, era como si parte de mi se desvaneciera rápidamente.
Al entrar en la oficina del director pude ver a Everest, mis padres y a otras dos personas que supongo son su familia anfitriona, pobres personas, semejante personaje tienen en sus casas. A mi de daría total vergüenza estar en la oficina del director cuando vivo con personas que no son mis padres y que me recibieron sin pedir ningún monto monetario y me dan todo de forma gratuita. Digamos que es un completo descaro el suyo y si yo fuera sus padres anfitriones, la enviaría a casa de inmediato de una patada, lo que menos merece es estar acá.
—Bueno Cobalto, la señorita Suárez nos ha comentado que la agrediste físicamente y la humillaste delante de todos sus compañeros —Comenzó a decir el director y yo asentí, no tenía ninguna intención de negarlo.
—Por supuesto, ¿Pero la señorita Suárez le dijo como y porque la humillé? Las cosas se dicen completas —Dije yo, mi pregunta hizo negar al director con la cabeza, la manera en la que me miraba me estaba poniendo demasiado incomoda.
—Díganos —Contestó el hombre y yo saqué mi celular para mostrarle las pruebas, aunque pensaba explicar antes.
—La señorita Suárez mintió sobre su estatus en la secundaria, es becada pero ha vivido estos años como una chica vip. Además agredió físicamente a una compañera y no una cualquiera, sino una de clase media la cual se suicido hace unos meses —Le expliqué a lo que los padres anfitriones de Everest saltaron.
—No debes acusar a una niña encantadora como Everest de algo así sin pruebas —Soltó la señora y yo les mostré a todos el vídeo de mi celular.
Ahí se veía claramente como ella me insultaba, cuando era Noha claro, luego me golpeaba a y me daba fuertes patadas en el estomago y en la cabeza mientras yo le pedía que parara. Además de veía como era racista y discriminadoras con sus comentarios despectivos sobre mi mejor amigo. Después les mostré unas fotos intimas mías difundidas por ella hace bastante tiempo y el rostro de la mujer se lleno de vergüenza mientras me pedía perdón por dudar.
—Ya oyó a nuestra niña, esa chica mintió sobre su vida y agredió física y emocionalmente a una chica que cometió s******o, tranquilamente ella pudo haber sido un detonante de esa trágica decisión. Creó que lo correcto sería que la expulsen —Dijo papá con mucha seguridad y yo me sentí totalmente feliz de que a Everest le salió el tiro por la culata.
—No por favor, no es necesario llegar a esos extremos —Dijo de repente el padre anfitrión de Everest.
—Claro que es necesario, esa chica es un peligro para la sociedad publica con sus agresiones, si no la expulsan de la escuela me veré en la obligación de pedir a la policía que la agreguen como sospechosa en la muerte de Noha Castillo, después de todo ella la agredió físicamente antes de su s******o. No creo que quiera llegar a esos extremos, ¿Verdad director? —Preguntó dirigiéndose al hombre el cual asintió de inmediato.
—Me temo que no hay opción, Everest Suárez, quedas expulsada de la escuela y probablemente en pocos días te envíen de regreso a tu país de origen —Soltó el director y ella comenzó a llorar, me daba igual, se lo merecía por ser una total bruja.
—Si no te envían de regreso nosotros pediremos que te lleven, después de todo lo que hemos hecho por ti, es totalmente insuperable que seas así de desagradecida —Dijo la mujer totalmente enfadada saliendo de la oficina, el hombre la siguió junto al director y mis padres, yo me acerque a Everest antes de irme.
—Quisiste hundirme pero te salió el tiro por la culata —Dije de repente en su oído y luego con una voz más amenazante agregué— Jaque mate.
Esto pasa cuando te quieres meter con alguien como yo y no te das cuenta que sin importar lo que hagas, yo siempre estaré un paso por delante de ti, porque así soy. No me gusta la gente y tampoco pretenderé que si, pero admito que mi jugada fue mejor de lo que esperaba.