De todo el cansancio que le había estado invadiendo antes, en ese momento que se encontraba recostado en una cómoda cama, con su omega entre sus brazos, León simplemente no podía conciliar el sueño. Y no era debido a que su mente estaba trabajando a mil por horas, no, porque en ese momento, todo en él se encontraba en verdadera paz gracias a las dos personas que dormían frente a él. Y con la oportunidad de observar el hermoso rostro de Ansel durmiendo frente a él tras girar para enfrentarlo, por supuesto que había preferido quedarse despierto para admirar su belleza. Por lo que, aunque fueron solo unos minutos los que dormitó junto a su omega, eso fue suficiente como para que su cuerpo sintiera que estaba recuperado completamente, y León no era quién como para discutir con él mismo desd

