Viendo como el sol finalmente comenzaba a dar sus primeros indicios de un hermoso amanecer, León instintivamente observó a su pareja por el espejo retrovisor, y una pequeña sonrisa surcó en sus labios al encontrar a sus dos tesoros durmiendo en los asientos traseros cómodamente gracias al colchón inflable en el cual Ty había pensado para tan largo viaje. En un principio, cuando habían comenzado su viaje hacia la casa en la playa de su abuela, Ansel había aprovechado que su bebé estaba durmiendo en el colchón rodeado de almohadas, para acompañarle adelante en el asiento de copiloto, intentando hacerle compañía. Pero a medida que las horas pasaban, su pareja había ido luchando contra el sueño, hasta que finalmente perdió la batalla y León pudo convencerle de cambiarse hacia atrás con su ca

