Comencé a despertar de a poco, sentía la cabeza pesada, como si tuviera una resaca después de una borrachera monumental. Abrí los ojos lentamente y me encontré en una habitación que conocía demasiado bien. - Por fin despiertas cariño – gire el rostro y vi a mi progenitora, que me mostraba una mirada demasiado maliciosa a pesar de sus tiernas palabras – llevas durmiendo más de un día, no pensé que un simple embrujo te afectara tanto – quise incorporarme pero algo me impedía moverme – no lo intentes, no puedes moverte, tengo que protegerme, ya sabes – dijo como si nada – después de todo eres un vampiro, uno muy poderoso según supe. - ¿Mamá que hago aquí? – tenía muchas dudas en mi cabeza, sabía que no me tenía ahí por algo bueno, pero me pareció que debía preguntarlo, ella sonrió haciendo

